Un gol en fuera de juego de Mbia y otro de Bacca en tres minutos iluminados acercan a los de Emery a la final. El Valencia se topó con Beto y el larguero. Alcácer se pierde la vuelta.
Siete años después de aquella maravillosa final de Glasgow y cerrado un ciclo glorioso de seis títulos y jugadores inolvidables como Palop, Alves, Luis Fabiano o Kanouté, el Sevilla, reconstruido piedra a piedra por Monchi y compactado, catorce caras nuevas, por Unai Emery, acaricia su tercera final europea después de un 2-0 fabricado con un gol en fuera de juego clamoroso de Mbia (33') por el que se lamenta el Valencia y por otro tanto de Bacca, una de las apariciones más excepcionales del año en el concierto continental, en tres minutos mágicos de inspiración, de esos que tanto se han echado de menos durante años en Nervión. El Valencia peleará la hazaña, ya levantó un 3-0 ante el Basilea y demostró corazón hasta el final. Tanto corazón que sólo los reflejos de Beto en un remate de Jonas y el larguero en un cabezazo del revoltosoVargas le apartaron del famoso gol foráneo que es un tesoro. El 2-0 es un durísimo golpe a los che, obligados a otra semana de arengas, vídeos y llamamiento a su gente. Pero, sobre todo, necesitados del partido perfecto.

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